¿Qué tipos de extorsión existen? Una mirada a sus distintas modalidades

Este análisis está basado en una investigación reciente del Instituto de Criminología, titulada Extorsión en áreas comerciales urbanas. Una estrategia de intervención.

🔗  Consultar el estudio original: https://caen.edu.pe/2026/09/09/libro-extorsion-en-areas-comercionales-urbanas/

La extorsión no constituye un fenómeno único. Puede variar según quién la ejecuta, quiénes son las víctimas, cómo se establece el contacto, qué formas de coerción se utilizan y qué objetivo persigue quien la comete. A partir de estos criterios, la investigación propone una clasificación de cinco clases generales que se desagregan en diecisiete subclases.

La propuesta permite ordenar un fenómeno que puede presentarse bajo dinámicas muy diferentes. No es lo mismo una interacción puntual orientada a obtener un pago que una relación sostenida en el tiempo mediante cobros periódicos. Tampoco son iguales las modalidades que buscan obtener un beneficio directo y aquellas que utilizan la extorsión para intervenir sobre una actividad económica, un mercado laboral o una relación de deuda.

Las cinco clases generales identificadas son:

1. Extorsión episódica. Comprende interacciones puntuales entre extorsionador y víctima, generalmente orientadas a obtener pagos únicos y sin generar relaciones estables en el tiempo. Incluye modalidades telefónicas o digitales masivas, extorsiones virtuales dirigidas a individuos específicos y otras formas de intimidación ocasional.

2. Extorsión periódica de protección. Se caracteriza por relaciones recurrentes entre extorsionadores y víctimas y por pagos periódicos. Comprende modalidades asociadas con la oferta de protección frente a posibles agresiones y cobros vinculados con determinadas actividades o espacios.

3. Extorsión monopolística para reducir o eliminar la competencia. Utiliza la extorsión como mecanismo para afectar a otros actores económicos y obtener ventajas relacionadas con la competencia en determinados mercados.

4. Extorsión laboral. Comprende formas de presión o amenaza dirigidas a empleadores para obligarlos a contratar determinados servicios o trabajadores. La investigación contempla tanto formas de representación colectiva coercitiva como cobros dirigidos a microempresas y negocios informales.

5. Extorsión corporativa vinculada a la gestión de la usura. Incluye modalidades asociadas con préstamos usureros virtuales, ilegales o informales, en las que se recurre a amenazas para exigir pagos derivados de una deuda.

Estas cinco clases pueden agruparse en dos grandes categorías. La extorsión episódica se caracteriza por interacciones puntuales, mientras que las otras cuatro corresponden a formas de extorsión sistémica, caracterizadas por su recurrencia en el tiempo y, en muchos casos, por su vínculo con estructuras organizadas y dinámicas de control territorial o económico.

La diferencia entre estas modalidades no se limita a la frecuencia de los pagos. También cambia aquello que se busca conseguir. Mientras una modalidad puede estar orientada a obtener un pago único, otras pueden perseguir cobros periódicos, reducir la competencia, controlar el acceso a determinados puestos de trabajo o gestionar mecanismos de endeudamiento coercitivo. De esta manera, la extorsión puede involucrar distintas formas de coerción, diferentes relaciones entre los actores y objetivos específicos según la modalidad.

Por ello, identificar el tipo de extorsión que se presenta permite comprender con mayor precisión cómo se desarrolla la interacción, qué buscan los extorsionadores y qué características tiene la relación con las víctimas. La clasificación propuesta por la investigación constituye, en ese sentido, una herramienta para diferenciar fenómenos que, aunque se encuentran bajo una misma categoría, presentan dinámicas distintas.

Comprender estas diferencias es un primer paso para analizar la extorsión más allá de una definición general y reconocer la diversidad de formas que puede adoptar. ¿Qué cambia en la forma de enfrentar la extorsión cuando dejamos de verla como un fenómeno único y empezamos a distinguir sus distintas modalidades?

Bibliografía:

Mujica, J.; Zevallos Trigoso, N. Campos-Vásquez, C. (2026). Extorsión en áreas comerciales urbanas. Una estrategia de intervención. Lima, Centro de Altos Estudios Nacionales, Instituto de Criminología.


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