En su columna para el diario El Comercio, Nicolás Zevallos, director del Instituto de Criminología, analiza críticamente la propuesta del Gobierno de clasificar a las organizaciones criminales como terroristas.
Zevallos advierte que esta salida enfrenta tres grandes desafíos: primero, confunde el afán de lucro del crimen organizado con los fines ideológicos del terrorismo, los cuales requieren estrategias de inteligencia distintas; segundo, se basa en modelos internacionales (como El Salvador o Ecuador) cuyos resultados no son sostenibles a largo plazo ante un problema transnacional; y tercero, recalca que una simple etiqueta legal no reemplaza la verdadera solución que ya ha funcionado en el Perú, que es utilizar el sistema de inteligencia existente para capturar cabecillas específicos en lugar de enfocarse en criminalizar estructuras completas.
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