En un contexto donde el crimen y la seguridad ocupan el primer lugar en la agenda pública, enfrentamos una contradicción. Llevamos casi dos siglos planteando interrogantes fundamentales: quién delinque, por qué lo hace, cómo se aprende la conducta delictiva y cómo definimos socialmente el delito. Sin embargo, la disciplina encargada de responder estas preguntas con rigor científico permanece marginada de la estrategia real. La «cuestión criminal» es un campo interdisciplinar de urgencia innegable, pero la Criminología sigue siendo una gran desconocida para muchos tomadores de decisiones, lo que resulta en un escaso espacio para la evidencia técnica en el diseño de políticas públicas y privadas. No podemos esperar resultados distintos si seguimos ignorando la ciencia detrás del comportamiento criminal.
A continuación, presentamos cinco ejes fundamentales que explican por qué la intuición no basta para gestionar la seguridad:
- Desde el siglo XIX, la Criminología busca comprender el crimen y establecer límites al poder. Más allá de la simple curiosidad académica, las preguntas criminológicas han partido históricamente del interés pragmático de controlar el crimen. Pero la disciplina no se detiene allí: simultáneamente busca establecer límites a la acción de quienes tienen la tarea del control, discutiendo a fondo las instituciones de seguridad y justicia, así como los procesos sociales, económicos y culturales asociados al delito. Ignorar esta doble función de control y garantía debilita cualquier estrategia estatal o corporativa.
- Paradójicamente, esta disciplina sigue ausente en la toma de decisiones críticas sobre seguridad y justicia. Debería ser natural que la Criminología participe activamente en el diseño de intervenciones contra fenómenos complejos como el control de drogas, la minería ilegal, el crimen predatorio o la violencia interpersonal. Del mismo modo, las medidas de seguridad en el sector privado deberían cimentarse en análisis de amenazas y riesgos criminales. Sin embargo, al auditar estas medidas, la participación de la ciencia criminológica no es evidente ni se expresa de forma clara, revelando una gestión basada más en la reacción que en la evidencia.
- Muchas medidas de prevención situacional y penitenciaria se aplican inadecuadamente por desconocer su sustento teórico. Sin que sea muy conocido, la teoría criminológica ya ha fundamentado herramientas que ya usamos: los instrumentos de clasificación penitenciaria, la prevención mediante el deporte y la educación, o las mejoras en urbanismo. Incluso el control de robos en centros comerciales se basa en teorías de la oportunidad delictiva. El problema radica en que, al no conocer el sustento teórico y técnico detrás de estas medidas, los operadores corren el alto riesgo de aplicarlas de manera inadecuada, anulando su efectividad.
- La formación especializada permite diseñar intervenciones efectivas y medir sus impactos con precisión científica. La investigación es el horizonte para generar evidencia, pero solo es sostenible con capital humano formado específicamente para cuestionar la realidad criminal. Un profesional en criminología no solo investiga; tiene la capacidad técnica para diseñar intervenciones basadas en el saber criminológico y, crucialmente, medir sus impactos de manera precisa. Esta capacidad de medición es lo que distingue una política de seguridad seria de un simple gasto público o privado.
- Necesitamos expertos con rigurosidad técnica para tomar decisiones correctas frente al crimen y la violencia. Ante la situación actual, es vital contar con capital humano experto que ya esté involucrado en la gestión de la seguridad y la justicia. Necesitamos que cada vez más profesionales conozcan y comprendan las preguntas idóneas sobre la cuestión criminal. Por ello resulta pertinente, positivo y oportuno que diversas universidades peruanas y en la región ofrezcan ya programas de formación en Criminología.
En ese horizonte, la apuesta de la Maestría en Criminología y Análisis Forense de Posgrado Cayetano, busca formar profesionales con la rigurosidad científica necesaria para tomar decisiones correctas y precisas. La brecha entre lo que sabemos sobre el crimen y lo que hacemos para prevenirlo debe cerrarse. No se trata solo de tener más datos, sino de tener a los profesionales capaces de interpretarlos. Solo a través de este compromiso técnico podremos aspirar a una convivencia pacífica y productiva.
Profesionaliza tu intuición con evidencia científica; fórmate en la Maestría en Criminología y Análisis Forense de Posgrado Cayetano. https://posgrado.cayetano.edu.pe/programas/maestria-en-criminologia-y-analisis-forense/

