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La Escuela de Gobierno de la Universidad Católica presentó el 16 de julio el primero número de la Revista de Ciencia Política y Gobierno, publicación especializada y arbitrada de la Universidad. Esta publicación incluye papers de cuatro investigadores del Laboratorio, entre ellos dos textos sobre cultivos de coca y narcotráfico de Nicolás Zevallos y Noam López, un texto sobre lobby, corrupción y presión política de Jaris Mujica y una reseña escrita por Frank Casas. La revista se integra a la lista de publicaciones arbitradas de la Universidad y en las semanas siguientes lanzará una versión de acceso libre a través de internet. Ver más

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El costo de la corrupción: ¿controlar la corrupción? o ¿controlar la variable corrupción?

Nuestro Investigador Principal, el antropólogo Jaris Mujica, tuvo una interesante conversación con Robert Klitgaard, Profesor de la Universidad de Claremont e investigador experto en temas de corrupción. ¿Cuánto cuesta la corrupción? ¿Se puede estimar el costo de la variable corrupción en las inversiones privadas? Es evidente que existe crecimiento económico en el Perú, pero este existe en un contexto de extendida corrupción ¿qué significa esto? ¿Se ha logrado controlar la variable para darle a la corrupción un costo estable? Esta conversación genera un acercamiento a la problemática de la corrupción y su estrecho –pero poco estudiado- vínculo con la empresa privada.

Jaris Mujica: Nos interesa mucho la relación entre lo privado y lo público, el trabajo que se hace con empresas privadas. Y la pregunta -quizás políticamente incorrecta- es ¿existe información, o se ha estimado en alguna parte del mundo, cuánto es lo que las empresas privadas pueden destinar para actos de corrupción en sus costos?

Robert Klitgaard: Hay varias cifras, pero se trata solamente de estimaciones que se preguntan cuál es el pago normal para poder tener un contrato, una negociación corrupta. Varios países han publicado cifras, que van entre 10% y 30% para contratos públicos. Sin embargo, lo que pasa es que muchos hacen una ecuación en donde el monto del soborno es igual al costo de la corrupción –y eso es un problema claro-. En esa lógica un 20% significa un 20% perdido en, digamos, el contrato. Por ejemplo, si tú robas mi televisor, el efecto no es solamente que lo he perdido. El costo de que me robes la televisión no es la cantidad de dinero, el efecto externo, sino también el costo social que esto implica. Porque primero tengo que poner barras en mi ventana, para que no entre otra vez el ladrón, pagar un seguro para minimizar los efectos del robo, y además “tengo que preocuparme por la noche”.

Y en cuanto a la desviación del contrato, el costo es que otra persona, que debe tener el contrato, no lo tiene. Entonces esta persona empieza a pasar mucho de su tiempo cultivando conexiones, enchufándose con gente poderosa, en vez de bajar costos, innovar. Y todo esto es el costo, es el costo de la corrupción. Los mexicanos tienen un refrán: “malgasta un millón para robar mil”.

Jaris Mujica: Y en esa lógica, ¿es posible decir que en ciertos países -quizás el nuestro- la corrupción tiene un monto estable, en términos de su gasto y, por lo tanto se podría, tener un dato controlado o una cifra estándar dentro de un gasto empresarial?

Robert Klitgaard: Sí. En muchos países hay una tarifa. Por ejemplo en Indonesia llegas con la Embajada Americana y te dan una lista de pagos permitidos, corruptos, que te van a reembolsar para electricidad y otros servicios en tu casa. Es un precio que se conoce, casi es un precio de mercado (ilícito claro). Hay un equilibrio que todos entienden. Es como la propina en un restaurante. Pagas un 10% y todos entienden que existe. Y no tiene un gran costo social con tal de que todos estén de acuerdo: “te pagamos menos porque estabas pagando coima adicional para tu trabajo”.

Jaris Mujica: Hay una frase que suena mucha en nuestros países, se repite también en ciertos espacios políticos: “la corrupción desacelera el crecimiento económico”. Sin embargo, es evidente en nuestro país que hemos crecido económicamente. Caminamos “macroeconómicamente hacia arriba”, pero también es evidente que la corrupción “no es menor”, no ha disminuido. ¿Qué significa esta relación?

Robert Klitgaard: ¡Es un tema muy interesante! Hay que pensar que el tema de la corrupción depende de la calidad del Gobierno, pero también el nivel de desarrollo depende de la calidad del Gobierno (y también es causa de mejora). Entonces tienes ecuaciones simultáneas, por lo tanto, estimar cuál es el impacto de la corrupción es un tema muy difícil. Sin embargo, si confiamos en los estudios econométricos, vemos que la inversión disminuye y el producto marginal de la inversión, en el sentido de crear empleos, de crear crecimiento, también disminuye.

Entonces, con otras variables tomadas en cuenta, creo que no cabe duda que la corrupción es negativa, la corrupción en la inversión es negativa. Lo que pasa, es que los países, mientras están creciendo en el PBI pasan por etapas donde la corrupción es diferente. Por ejemplo en China -que ha crecido- este crecimiento ha implicado una etapa de movilización de todos sus recursos rurales, mano de obra, energía; y en esta transformación hay mucho ámbito para la corrupción. Pero realmente [en esa etapa] la corrupción no ha afectado mucho [en macro] la inversión, porque no frena la innovación. Tampoco la eficiencia del Gobierno es importante en esa etapa [para los inversionistas]. Pero luego, ya no están en esa etapa, sino que han ido creciendo más en PBI. En esta etapa se dan cuenta de que deben buscar la eficiencia de las instituciones, porque sin esto entonces frenan la marcha que se quiere [ya no es una etapa solamente productiva-extractiva]. Aquí hace falta más innovación y menos corrupción.

Jaris Mujica: Eso nos preocupa en otro sentido: hay una serie de inversiones internacionales de diversas empresas, extractivas y otros tipos, en nuestros países, y en el Perú en particular, que han determinado gran parte del crecimiento económico de los últimos años, y sin embargo, es posible pensar que una parte de esa inversión está asociada a la corrupción y, es posible pensar también que hay un cierto porcentaje pagado para ganar licitaciones, contratos, etc. Tan es así que algunos hablan ya de 5%, 8% (o de un diezmo), como un impuesto ya fijo que se considera en sus inversiones. […] Podríamos decir que en países como el nuestro (el Perú), hay un cierto “control de la variable corrupción”. Me refiero a que el monto no es tan variable, hay cierta estabilidad: un costo más o menos establecido. Esto podría explicar que la inversión no se haya detenido a pesar de la evidente corrupción (y posiblemente que esa tarifa no es tan alta, pues permite seguir invirtiendo).

Robert Klitgaard: La corrupción más dañina es la descontrolada. Por ejemplo en Zaire, bajo Mobutu, tú podías pagar al ministro de transporte, pero viene otro y otro, entonces tienes coimas pero no sabes quién está encargado, es como negociar con terroristas, nunca sabes quién está a cargo. Por eso es que es tan ineficiente. Pero si tienes un país donde hay que pagar un 20% al hijo del presidente, y todo el mundo lo conoce, bueno…  Lo que sí es claro es que sufre la inversión: como me están mordiendo a mí, yo también voy a morderles, por ejemplo evadiendo impuestos… “bueno ustedes están jugando, pues yo también”.

Jaris Mujica: Entrando a otro punto que nos importa mucho y que se ha estudiado poco: existen ciertos intermediarios de la corrupción. Es clara la existencia de actores concretos que intermedian, por ejemplo, la corrupción entre la empresa privada y el Estado. Algunos estudios de abogados, contables, consultores, por ejemplo. ¿Cuál es la importancia de estos intermediarios?

Robert Klitgaard: He hablado sobre una metodología para analizar sistemas corruptos paralelos. Es decir, cómo funcionan esas cosas. Porque hay una ley que dice como debe ser, pero las cosas funcionan de otro modo. ¿Cómo podemos estudiar la manera en que funciona la corrupción? Hay varias maneras. Por ejemplo, en otros países hemos hablado con abogados que están haciendo siempre trámites con las cortes. Lo que quiero saber es, por ejemplo, qué han escuchado ellos sobre cómo funciona su sistema, dónde están sus puntos débiles. Con trabajo de campo, con herramientas cualitativas -con tal que se genere confianza en el investigador-, esos abogados te dan un retrato de cómo son las cosas. Hemos hecho esto en Guatemala, y con los contadores públicos que trabajaban por una empresa privada importante. Esa gente sabe dónde están los trucos exactamente, no quieren denunciar a sus clientes, porque son justamente sus clientes…

Jaris Mujica: Podríamos decir que hay una suerte de tercerización, de privados que están especializándose…

Robert Klitgaard: Hay fixtures en todos los países. Y a veces son buenos. Todos los middlemen, si lo piensas, que tanto odiábamos en los países pobres. Toda la gente que está entre el productor y el consumidor. Mucha gente dice: “ese tipo no gana, ese tipo tiene que pagar más”, “usted qué hace”. Es un leech [sanguijuela], sacan sangre de la sociedad. Y muchas veces son minorías las que juegan ese papel, de mercadeo, de middlemen, de fixtures, de abogados, y tienen un papel positivo y un papel negativo. Negativo cuando son expertos en evitar la ley y ayudar con trampas. Pero, repito, vale la pena estudiar cómo funciona este sistema paralelo y ver de qué depende, por qué existe, cuáles son sus puntos débiles, dónde está la plata.

Es interesante, por ejemplo, en India, hace unos años, unos jóvenes destruyeron a un deputy minister de defensa, pretendiendo ser traficantes de armas. Le dieron un soborno al deputy ministerpara hacer una cita, pagaron, y obtuvieron evidencia con una cámara. Hay una página web en la India, (ipaidabribe.com), es interesante porque la gente informa sobre lo que le pasa todos los días en esta página. Van con su cámara, sacan una foto de ese policía, y tienen mapas de dónde están los problemas, en qué ministerio. Y ahora esta idea está en diferentes países, Kenia, China. Y solamente tiene tres años.

Luis Moreno Ocampo, el gran fiscal de Argentina, que era prosecutor del World Criminal Court de la Haya, escribió un libro sobre lo que pasaba en Argentina. Él captó a generales por abusos. Y su libro es un boom, fue muy celebrado en su país. Y tiene este anécdota: después de dejar el Gobierno empezó una empresa privada contra la corrupción. Figurativamente, el primer piso, era “consulta para prevención”. Cómo previenes que tus empleados te roben o que tus licitaciones estén bien. El segundo piso, tipo undercover: viene un proveedor, un trashcolector de una ciudad en el Norte (Salta). Y él dice: “mira, el alcalde insiste que le pague un 15% antes que me pague para mi contrato, qué puedo hacer”. Y Luis [Moreno Ocampo] tenía una cosa que era nueva entonces: una cámara. Él dice: “lleva esto a tu cita con el alcalde y grábalo”. Entonces él va a la cita y en voz alta dice: “¡señor alcalde usted dijo que tiene que cobrar el 15% no es cierto!” Entonces el alcalde se da cuenta y dice “sobre la tumba de mi madre yo juro que nunca he pedido nada” y mientras estaba escribiendo “…15%…”. Y en dos semanas esto estaba en la televisión de Argentina. Así que esa tecnología permite muchas cosas interesantes anticorrupción.

Jaris Mujica: Qué es lo que falta estudiar. Qué tipo de información es la que menos se ha producido en la investigación sobre corrupción. ¿Qué es lo que falta hacer?

Robert Klitgaard: Busco análisis de sistemas. Tenemos bastante sobre casos y quejas, tenemos bastante sobre percepciones. No tenemos mucho sobre cómo funcionan los sistemas, especialmente los sistemas paralelos. Y lo que falta es que sean menos periodísticos y más académicos. Y desde ahí, desde el análisis de cómo funciona el sistema, a partir de ahí, va la creación de alternativas. Eso es lo que hay que hacer en las universidades.

Jaris Mujica: Cuánto puede hacer la academia y la investigación científica, el conocimiento ante la corrupción.

Robert Klitgaard: Francamente, la academia tiene algunos incentivos no productivos en cuanto a eso. Entra a debates que tocan a la ciencia política, como las causas fundamentales de si chinos son más corruptos que egipcios, si el capitalismo es más corrupto que el socialismo, si el pobre es más corrupto que el rico. Pero hoy buscamos temas que resuenen más en la sociología y en otras disciplinas.

O los economistas, ellos hacen modelos abstractos para decir: “mira, en ese tipo de juego, en ese tipo de information asimetry, puede pasar lo siguiente y este pago puede ser eficiente bajo estas condiciones e ineficiente así”. Y también en los econometrics, con ecuaciones múltiples de causalidad inversas, etcétera. Pero si tú preguntas, “¿y de ahí qué sacas para hacer mejor las cosas?” Pues dejo es a los practitioners, a los funcionarios.

Lo que hace falta en los académicos es hacer preguntas claras al inicio de la investigación y pensar las formas de las repuestas que tendrían al final de estas, pensar si esto va a ser útil. Si Dios está aquí como tu asistente de investigación y puede darte cualquier respuesta a cualquier pregunta que tú puedes formular. Imagina, si tuvieras todas las preguntas y respuestas, qué querrías saber. Pero no hacemos esto. “Tengo una metodología, este tipo de encuesta, este tipo de caso de estudio, este tipo de econometría […], según la teoría debe ser positivo”. ¿Y qué?

Una gran parte de la academia no está realmente interesada, están interesados en los debates solamente académicos. Entonces, lo que yo aconsejo a los que realmente están interesados en estos temas, es buscar maneras de empezar por el final y preguntar qué es lo que querrías saber si fueras ministro o jefe de una empresa, y qué información te ayudaría. Y claro, quizá vas a tener muchas ideas que posiblemente antes no tendrías, y pensar más en qué nos ayudaría y qué necesitamos como sociedad.



Robert Klitgaard, es Ph.D. y Master in Public Policy por la Universidad de Harvard. Distinguido Profesor de la Universidad de Claremont, California, y ex Presidente de su Escuela de Graduados. Entre sus libros se incluyen, “Adjusting to Reality: Beyond «State vs Market» in Economic Development”, “Tropical Gangsters” y “Controlling Corruption”. Asesor de diversos gobiernos y consultor de múltiples organizaciones mundiales, en estrategia económica y reforma institucional (ONU, USAID, Banco Mundial, FMI, OCDE, etc.). Su trabajo de consultoría e investigación lo ha llevado a más de treinta países de América Latina, Asia y África.


Bibliografía recomendada:

Klitgaard, R.
2005   High-Performance Government: Structure, Leadership, Incentives. Santa Mónica, California: RAND Corporation (editado en colaboración con Paul C. Light). Disponible en: http://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/monographs/2005/RAND_MG256.pdf [última consulta: 4-3-2014]
2000   Corrupt Cities: A Practical Guide to Cure and Prevention. Oakland, California: ICS Press and World Bank Institute. Disponible en: http://www-wds.worldbank.org/servlet/WDSContentServer/IW3P/IB/2000/10/07/000094946_00092605362082/Rendered/PDF/multi_page.pdf[última consulta: 4-3-2014]
1991   Adjusting to Reality: Beyond «State vs Market» in Economic Development. San Francisco:  ICS Press and International Center for Economic Growth.
1990   Tropical Gangsters. Londres: I.B. Tauris & CO. Ltd.
1988   Controlling Corruption. Berkeley, Los Angeles: University of California Press.

Edición a cargo de Patuska Knezvich / patuska.knezvich@pucp.pe

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Se trata del Informe Micro corrupción en la Policía Nacional del Perú: El caso de las coimas de tránsito en Lima Metropolitana, documento elaborado por el Observatorio de la Procuraduría Anticorrupción, que contó con la participación de nuestros investigadores Victor Manuel Quinteros, Rafael Castillo y Carlos Chávez. 
Según el estudio, más del 80% de casos de corrupción en la Policía Nacional del Perú corresponden a hechos de micro-corrupción, que por lo general comprometen pequeñas sumas de dinero. El 50% de estos casos se refieren a coimas de tránsito que en su mayoría (más del 60%) involucran a conductores de transporte público (combis, taxis, colectivos, etc.). 
Asimismo, cerca del 90% de investigaciones o procesos penales en trámite involucra a conductores de tránsito, quienes en similar porcentaje se ven involucrados en este ilícito por montos de 2 a 20 soles. Por el contrario, las denuncias contra efectivos policiales son escasas y sí las hay, generalmente prosperan por tratarse de actos descubiertos excepcionalmente en flagrancia, sea a través de operativos o filmaciones en video. 
Estos y otros datos de interés pueden encontrarse en el mencionado informe, así como conclusiones y recomendaciones útiles para el diseño de políticas de prevención y fortalecimiento de iniciativas de represión en el tema. 

Descargue el informe aquí

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Víctor Manuel Quinteros, investigador principal del LSCV y Coordinador de la Unidad de Análisis de Información de la Procuraduría Anticorrupción, fue seleccionado para participar como becario en el Curso en Prevención y Gestión de Riesgos de Corrupción para el Sector Público en América Latina, que impartirá la Escuela Virtual del PNUD entre el 21 de mayo y el 30 de julio de 2013.
El proceso de selección tomó en cuenta postulaciones provenientes de tres países de la región (Perú, Salvador y República Dominicana), y estuvo a cargo de las Oficinas del PNUD de cada país y el Instituto Latinoamericano de Liderazgo y Gestión Pública (ILLGP).
La Escuela Virtual del PNUD es la primera plataforma de aprendizaje virtual de Naciones Unidas especializada en cuatro áreas académicas: Desarrollo Humano, Gobernabilidad Democrática, Prevención de Crisis y Recuperación Temprana y Tecnologías de la Información y la Comunicación.
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Se trata del informe Micro-corrupción en el Poder Judicial: el caso de los depositarios judiciales, documento elaborado por el Observatorio de la Procuraduría Anticorrupción, que contó con la participación de nuestros investigadores Victor Manuel Quinteros, Rafael Castillo y Carlos Chávez. El estudio se refiere a todos aquellos casos en los que jueces, personal judicial e incluso particulares incurren en actos de corrupción en perjuicio de esta institución.
Aun cuando las últimas encuestas sobre percepción ciudadana ubican al Poder Judicial como la institución más desprestigiada del país, en cuanto a corrupción se refiere, el estudio da cuenta de que sólo el 2.4% (452) de casos, de un total nacional superior a los 18,000, se refieren a actos de corrupción en agravio de este poder del Estado.
Según las cifras que arroja la investigación, son los particulares los mayoritariamente denunciados, siendo los procesos seguidos contra jueces tan sólo el 18.1% (82). Asimismo, que son las diversas modalidades de cohecho (“coimas”) los tipos de delito más recurrentes entre jueces y auxiliares jurisdiccionales en general. Entre otros datos de interés, las regiones de Junín, Lima y Ancash, aparecen como las que concentran mayor cantidad de casos de corrupción en el Poder Judicial.
Finalmente, el estudio plantea un debate jurídico sobre la tipificación del delito cometido por los particulares que ejercen el encargo de “depositarios judiciales” y se apropian de los bienes puestos a su custodia. Específicamente, si el hecho debe tipificarse como delito de corrupción (peculado por extensión) o como delito común (apropiación ilícita).
Acceda al informe completo aquí
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El Ministerio de Justicia, con el apoyo del Instituto Max Planck y Agencia de Cooperación Alemana GIZ, publican el libro “La lucha contra la corrupción en el Perú. El Modelo peruano: la experiencia de las procuradurías anticorrupción”
Jaris Mujica, Víctor Quinteros, Rafael Castillo y Carlos Chávez -investigadores de nuestro Laboratorio- participan del libro con un capítulo de investigación sobre la situación de la Procuraduria Anticorrupción en el cobro de reparaciones civiles y tipos de casos de litigio. Además, la contribución de importantes abogados, investigadores e historiadores del derecho peruano, dan el marco de una contribución fundamental para entender la investigación sobre la corrupción en el Perú.
BecasCorrupción

Jaris Mujica, investigador principal del Laboratorio, recibió una beca para realizar el Diploma de Postítulo sobre Corrupción y Accountability en el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Chile. El diploma se concentra en el entrenamiento en elementos anticorrupción, control y vigilancia y forma un equipo de 25 investigadores y funcionarios de America Latina.

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